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Francis J. Vilar.


D. Francis J. Vilar recibiendo
el diploma
de Egiptólogo de
manos
del President de la Generalitat
de Cataluña,
Excelentísimo Señor D. Jordi Pujol.

El profesor Francis J. Vilar
traduciendo
el texto de un sarcófago de
piedra
de una tumba subterránea de
Tuna-el-Guebel, necrópolis de
Hermópolis. II Expedición de
Investigación al Egipto Medio.

Francis J. Vilar y Herminia Gisbert en
la sala hipóstila del
templo de Abydos, durante
los trabajos de la
II Expedición de
investigación
al Egipto Medio.

Francis J. Vilar estudiando
en una
de las tumbas subterráneas
de Sakkara (Egipto)
durante la II Expedición
al Egipto Medio.

Francis J. Vilar
impartiendo un
seminario de iniciación a la
Egiptología en el salón de
actos
del Museo Popol Vuh de la
Universidad Francisco
Marroquín
de Guatemala.

Francis J. Vilar en un
momento de
su conferencia sobre Antropología
de lo Sagrado en el Museo
Antropológico Nacional de Madrid.

Herminia Gisbert, Francis J. Vilar,
el alcalde de Tegucigalpa
Miguel Pastor;
el Presidente del Congreso
de Honduras,
Gilberto Toldstein y su
esposa,
Alicia de Toldstein.
Arriba y abajo: dos
momentos
de la inauguración de la exposición
"La Mirada de Egipto" en Tegucigalpa,
Honduras,
junto con el alcalde
de la ciudad y otras autoridades
del país.

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FranciS J. Vilar:
Egiptólogo,
Director del centro de estudios sophia y presidente de la fundación
Sophia
Las Provincias ·
Nuestras cosas, nuestra gente · 14 de mayo de 2007
LOLA
SORIANO/ VALENCIA
Filósofo, profesor, egiptólogo, editor, escritor y conferenciante. Estas
son algunas de las facetas profesionales que sabe coordinar con gran
maestría Francisco Javier Vilar, un valenciano muy comprometido con la
sociedad y que un buen día tomó el avión con destino a Palma de
Mallorca, donde reside.
–¿Por qué un filósofo como usted se especializa en el mundo de Egipto
con un máster de Barcelona?
–Desde muy joven, cuando empecé a estudiar filosofía, me llamó la
atención descubrir que muchos de los grandes sabios y filósofos del
mundo antiguo, especialmente de Grecia, como Platón, Pitágoras, Tales de
Mileto, Anaxógenas... habían estudiado en las escuelas de Sabiduría del
Antiguo Egipto. Realmente me fui contagiando de esa fascinación que
sentían los griegos hasta la civilización del Antiguo Egipto faraónico.
–¿Tienen mucho de mito películas como ‘Indiana Jones’ o ‘La maldición
de las momias’?
–Bueno, por desgracia el verdadero trabajo del arqueólogo es bastante
más lento, sistemático y aburrido de lo que nos muestra el cine. Además,
los egiptólogos somos mucho más mortales y vulnerables que Indiana Jones,
al que no le afectan ni las balas, ni las serpientes, ni las palizas y
explosiones. En cuanto a las películas de momias, evidentemente son
fantasías nacidas de la leyenda, dado que Egipto siempre estuvo rodeado
de un atractivo halo de magia y misterio, que excita poderosamente la
imaginación de los novelistas.
–Si no es indiscreta la pregunta, ¿fue de viaje de novios o en su
primera escapada de joven a Egipto?
–Mi viaje de novios no fue a Egipto sino a la isla de Mallorca, que es
donde resido, y fue muy bonito, pero digamos de otra manera, no tan
arqueológico . En mi primer viaje a Egipto tenía 22 años y estaba
tan asombrado de lo que veía, que no paré de tomar fotografías. Por eso
tuve que volver, más despacio y sin cámara, para sentir ese gran mundo
egipcio que llegaría a ser tan importante en mi vida.
–¿También ha visitado El Cairo como el resto de mortales, en plan
recorrido por el Nilo, visita a bazares, a las pirámides...?
–Mis primeros viajes fueron como los que hace hoy cualquier persona y
regresé a casa con unas extraordinarias ganas de volver.
–¿Tiene en casa los souvenirs de frascos de perfume, papiros,
esculturas de momias o pirámides...?
–Tengo la casa llena de recuerdos y de gran cantidad de objetos de la
cultura egipcia. Pero cada vez los he ido seleccionando más y ahora mi
despacho parece un micromuseo.
–¿Cuándo comenzó con las expediciones?
–Mi primera expedición fue en el año 2000. Fuimos un equipo de cinco
personas de los que, curiosamente, tres éramos valencianos.
–¿Qué es lo que más le gustó?
–Siempre he sentido una predilección por la cultura del Imperio Antiguo,
que abarca las seis primeras dinastías. Es el periodo en el que se
construyen las pirámides, los primeros templos de piedra como el de
Kefrén y complejos funerarios como el de Kéops, en Ghizeh.
–¿Qué tumba le ha impresionado?
–Como más antigua y misteriosa, la de Osirión de Abydos, míticamente
identificada como la del dios Osiris. Pero, para mí, la más atractiva es
la de Tutmosis III porque tiene unos dibujos simbólicos y unos textos
metafísicos sobre los misterios de la vida en el más allá que son
interesantes y difíciles de interpretar.
–¿Ahora Egipto vive de su pasado y de sus monumentos?
–Efectivamente, además de la agricultura, la fuente principal de
ingresos es el turismo. De sus maltrechos y esparcidos huesos y restos
viven todavía hoy millones de personas.
–¿Le ha llamado la atención ver casitas humildes, pero con
parabólicas y aire acondicionado?
–Es algo bastante chocante que también se puede observar en la India,
donde el contraste entre pobreza y alta tecnología es todavía más
acentuado. Sin embargo, en ambos casos llama la atención la alegría y
espontaneidad de sus gentes.
–Cada vez más vivimos en un mundo sin fronteras, pero en el
aeropuerto de Egipto los policías turísticos van metralleta en mano...
–Bueno, la libertad tiene su precio. Lo curioso es que conforme se
borran y desaparecen las fronteras entre los países, afloran cada vez
más los localismos y nacionalismos extremistas.
–¿Le gusta descifrar jeroglíficos?
–Mucho. Siempre es un atractivo para todo egiptólogo poder hacer una
buena traducción.
–¿Qué ha descubierto?
–Pues muchas cosas. Hay que tener en cuenta que, si quieres desvelar los
secretos y las motivaciones de una civilización que vivió hace miles de
años, tienes que dialogar con ella en su propio lenguaje.
–¿Qué opina de que piezas vitales de la cultura egipcia estén en
París o en el Museo Británico?
–Es algo hasta cierto punto inevitable, porque los franceses con la
campaña de Napoleón, y luego con los ingleses, fueron los primeros que
excavaron y estudiaron las ruinas arqueológicas del antiguo Egipto. Si
no hubiera sido por esos descubrimientos y por la clave de la
interpretación de la lengua jeroglífica descifradas por Champollion, hoy
no tendríamos estos conocimientos.
–¿Cómo es posible que el hombre antiguo egipcio descubriera las
técnicas de la momificación y ahora no se conserven esos secretos?
–Porque la medicina egipcia alcanzó desde muy pronto un gran desarrollo.
Esta ciencia se estudiaba en unas escuelas de sabiduría llamadas
casas de la vida , donde se impartía una enseñanza colegiada que
tenía varias titulaciones y especialidades, como muestran los papiros
médicos que han llegado hasta nosotros.
–Muchos faraones dominaron el mundo, pero pocas faraonas como la
reina Hapsepsut...
–En realidad sí hubo varias reinas faraonas. Tenían independencia
social, jurídica y económica. Cuando se casaban, podían tener sus bienes
separados, reservar una parte de la casa para uso exclusivo, cobrar sus
propias rentas, divorciarse... Como verás, en muchos aspectos la
posición de la mujer egipcia era muy superior a la que hay todavía hoy
en día en muchos países.
–Los sacerdotes tenían mucho poder y la religión era el centro de
todo... ¿La sociedad actual pasa de la religión y se construye nuevos
dioses o valores?
–Obviamente, hoy priman otros valores y nuestra visión del mundo está a
años luz de la suya. En muchos aspectos hemos evolucionado con respecto
a ellos, pero en otros yo no estaría tan seguro y eso es motivo de
reflexión histórica.
–Viajemos a Valencia. Si un día quisiera perderse, ¿dónde habría que
buscarlo?
–Pues donde más iba, en Cullera.
–¿Qué lugares gratos recuerda?
–Pues me gustaba mucho pasear por la calle Guillem de Castro y por el
jardín del antiguo hospital, donde hay estatuas, arcos de piedra...
–¿Cómo ve Valencia?
–Estuve unos diez años sin ir y cuando volví la he visto muy cambiada.
La veo como una ciudad emprendedora, creativa y con mucha oferta
cultural. Y desde el punto de vista urbanístico, le doy sobresaliente.
Me gustan las zonas de la avenida de Aragón, la conexión que han hecho
con la playa y las fincas impresionantes junto a la pista de Ademuz, por
donde yo pasaba todos los días para ir al colegio La Salle. Valencia se
ha puesto en la vanguardia española.
–¿Y las Fallas?
–Pues llevaba 15 años sin verlas y cuando volví lo primero que hice es
acudir a dos mascletaes. Hacía tiempo que no sentía vibrar el estómago
por unos buenos masclets.
–¿Qué ha oído decir a la gente de Valencia?
–La gente de fuera la ve como una ciudad muy atractiva y pujante. A
nivel comercial, es un buen lugar para invertir. La oferta turística es
espléndida y la cultural, mejor que nunca. También dicen que la
gastronomía es insuperable y que somos muy alegres y nos gusta la fiesta
sana.
–¿Qué opina de la Valencia de la Copa América y de la Fórmula 1?
–Creo que Valencia al acoger la Copa América se ha situado a la cabeza
en el ranking de las principales ciudades europeas.
–¿Y el clima?
–Creo que es inmejorable en Castellón, Valencia y Alicante. Más al
norte, demasiado frío. Más al sur, mucho calor.
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